Historia infantil para relatar en el rincón de los niños, previo al sermón para adultos.

 

Preparación de la ilustración

En primer lugar, recomendamos que la persona encargada de narrar esta ilustración consiga un girasol para mostrar a los niños. Si no puede conseguir un girasol de verdad, puede reemplazarlo con una buena imagen proyectada o una lámina impresa. La ilustración debe narrarse de tal manera que hasta los niños más pequeños puedan entender la complejidad del girasol. Esta ilustración de la creación de Dios puede entusiasmar a todos que la oyen, y puede aumentar el interés de los niños en Su creación.

 

La complejidad del girasol

La flor del girasol está compuesta por muchas flores más pequeñas, todas juntas (inflorescencia). Las florcitas exteriores se llaman florcitas del rayo, pueden ser de muchos colores: amarillo, bordó, anaranjado. Las florcitas interiores se llaman florcitas del disco y serán las que se conviertan en semillas. En realidad, las semillas son la fruta de la planta. La fruta o semilla del girasol se compone de su cáscara y su grano, que es comestible y del que se obtiene aceite. Las florcitas del disco se ubican en forma espiralada. Cada florcita está ubicada de tal forma que entre todas forman espirales que se interconectan. Existen 34 espirales en una dirección y 55 en la otra.

Además, cuando los girasoles están comenzando a florecer tienen la capacidad de rotar o girar. Los científicos lo llaman heliotropismo o fototropismo. A la salida del Sol, la mayoría de los capullos de girasol mira hacia el este. Durante el día, siguen al sol de este a oeste, y a la noche vuelven a girar hacia el este otra vez. Pero cuando los girasoles florecieron pierden la capacidad de girar. El tallo se congela mirando al este y las hojas comienzan a perder su color verde intenso.

Finalmente, todavía hay desacuerdo entre los científicos acerca de lo que hace que los girasoles puedan seguir al Sol. La mayoría concuerda en que son las hormonas vegetales quienes le dan el fototropismo positivo al girasol joven, permitiendole un mayor crecimiento de los tejidos en un sentido, lo que facilita el giro de la planta. Estas hormonas controlan todas las funciones: crecimiento, floración, maduración de frutos, fototropismo, etc. El control de dichas hormonas se debe a la interacción de diferentes factores como el sol, la luz directa, la gravedad, el calor, las cantidades de rayos ultravioletas del Sol, o a la relación con otros agentes químicos, hormonales o no.

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