Historia infantil para relatar en el rincón de los niños, previo al sermón para adultos. Se acompaña con 2 páginas para colorear (descargar con el botón de abajo).
¡Hola, niños y niñas! Les haré una pregunta: ¿Quién creó el cielo? ¿Y quién creó los árboles, los animales, el mar y a ti? ¡Así es! ¡Dios creó todo! La Biblia dice: “Dios vio que todo lo que había hecho estaba muy bien…” (Génesis 1:31, versión Dios Habla Hoy). Esto nos muestra que Dios creó el mundo con amor, belleza y propósito. Pero, ¿acaso después de crear el mundo Dios simplemente se fue y dejó todo solo? La historia del diluvio nos muestra que no. El Dios que creó todas las cosas sigue presente, cuidando y sosteniendo lo que hizo.
Mucho tiempo después de la creación, el mundo estaba muy diferente de aquel hermoso comienzo. Las personas se habían alejado de Dios y hacían muchas cosas malas. Pero había un hombre llamado Noé. Él amaba a Dios y deseaba obedecerle. La Biblia dice: “Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová.” (Génesis 6:8). Entonces Dios habló con Noé y le dio una misión muy especial: construir un arca, una embarcación enorme, porque una gran lluvia vendría sobre la tierra.
Tal vez las personas pensaron que aquello era extraño. Después de todo, Noé estaba construyendo un gran barco en tierra seca. Aun así, él confió en Dios. La Biblia resume su actitud con una frase simple y poderosa: “E hizo Noé conforme a todo lo que Jehová le mandó.” (Génesis 7:5). Noé obedeció, trabajó y perseveró, porque sabía que el Dios que creó el mundo conoce el mundo mejor que nadie.
Cuando el arca estuvo lista, sucedió algo maravilloso: los animales comenzaron a llegar. Vinieron los grandes y los pequeños, los que caminaban y los que volaban. Entraron elefantes, jirafas, leones, ovejas, aves y muchos otros. Dios no se había olvidado de los seres que creó. El mismo Dios que dio vida a los animales ahora estaba cuidando de ellos y preparando un lugar seguro para todos. Después que Noé, su familia y los animales entraron en el arca, comenzó a llover. Las aguas subieron y el arca empezó a flotar, pero había una certeza dentro de ella: Dios estaba cuidando de todos.
La lluvia cayó durante muchos días y muchas noches. Las aguas cubrieron la tierra, y Noé no sabía exactamente hacia dónde iba el arca. Él no podía controlar el camino, pero sí podía confiar. La Biblia dice: “Y las aguas crecieron, y alzaron el arca, y se elevó sobre la tierra.” (Génesis 7:17). Aunque no podía ver todo con claridad, Noé podía descansar sabiendo que Dios seguía teniendo el control.
Después de mucho tiempo, las aguas comenzaron a bajar. Noé envió aves para ver si ya había tierra seca. Hasta que una paloma volvió trayendo una hoja de olivo. ¡Imaginen la alegría! Aquella pequeña hoja mostraba que la vida estaba apareciendo otra vez sobre la tierra. Cuando finalmente pudieron salir del arca, Noé y su familia vieron de nuevo el
cielo, la tierra, las plantas y a los animales viviendo en libertad. Entonces apareció en el cielo algo hermoso: el arcoíris, como señal de la promesa de Dios.
Dios prometió seguir cuidando la vida que Él mismo creó. La Biblia dice: “Mientras la tierra permanezca, no cesarán la sementera y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno, y el día y la noche.” (Génesis 8:22). Esto significa que el Señor no es solamente el Creador; Él también es el Sustentador. Todo sigue existiendo porque Dios sostiene su creación cada día. Por eso la Biblia también dice acerca de Jesús: “Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten.” (Colosenses 1:17).
Cuando la lluvia cae, cuando una semilla crece, cuando un pajarito encuentra alimento y cuando nuestro corazón sigue latiendo, podemos recordar esto: el Dios que cuidó de Noé dentro del arca es el mismo Dios que cuida de nosotros hoy. Él cuida de los animales, de las plantas, de la naturaleza y también de ti. Por eso podemos confiar en Él
todos los días, con alegría y esperanza.
Dios creó • Dios cuida • Dios sustenta